
Tocar tambor es antidepresivo.
El contacto cercano con el ritmo a través del tambor, ayuda a disminuir tensiones, a destrabar bloqueos y a lograr estados de relajación, reforzando al mismo tiempo la energía y la potencia de cada uno.
Acercarse con las manos al lenguaje del tambor puede ser una forma de meditación en acción, de armonización rítmica.
A través del pulso creador, latimos generando frecuencias de salud y bienestar.
Cuando tocamos tambores la mente para su alocada carrera y aparece algo más profundo, arcaico y ancestral, que nos sostiene desde el comienzo de los tiempos.
El tambor propicia la conexión con la Unicidad.
me encanta! qué interesante!!!
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